Del diario del Padre de un Adolescente

ADOLESCENTESMis papas no tienen tiempo para mí. Ellos lo que saben es regañar y criticar. Se meten en mi vida y en mis decisiones. Me urge salir de esta casa.  Me muero por vivir a mi manera, tener mi espacio.  Yo no pertenezco a esta familia. Me aburro tanto cuando estoy con ellos.  Odio esta casa, no me siento parte de ellos. Para nada hay dinero en esta casa. Yo no soy su prioridad.

¿Has dicho algunas o todas estas frases? Pues déjame decirte algo mi pequeño saltamontes:

Cuando se es joven son tantas las ambiciones que se tienen, las ganas de libertad e independencia que podemos tornarnos egocéntricos y egoístas. Esto evita que puedas disfrutar de las bendiciones que tienes diariamente. Solo vez las cosas negativas y lo que te afecta en tu entorno familiar, pero no logras apreciar lo que diariamente hacen para agradarte, pues es tan normal que es imperceptible.  Piensas que el mundo gira en torno a ti, a tus deseos y necesidades y no logras ver que los adultos a tu alrededor tienen también una vida, que le queda menos tiempo que  a ti para lograr lo que desde jóvenes soñaron.  Que ellos también tienen metas, ganas de superarse, de divertirse de mantenerse saludables y fuertes para disfrutar y poder ver tus logros. Tus expectativas de una familia perfecta no existen. No hay padre o madre sin defectos. Cuando entiendas esto, será más fácil digerir los malos encuentros.

Cuando se es adulto los momentos felices y tiempo de calidad con los seres queridos serán los menos que acontecen pero los más valorados. Quizás no puedas disfrutar con tus padres  todo el tiempo que tú quieras porque ellos estarán muy ocupados cumpliendo con las responsabilidades indelegables de la adultez. Trabajando duro para cubrir tus necesidades básicas de techo, comida y estudio.  Dividiendo sus días entre sus compromisos y los tuyos.  Si tus padres invierten algo de su tiempo libre en alguna actividad social, de entretenimiento o de crecimiento espiritual o profesional eres afortunado. Porque es muy saludable que los padres trabajen en su realización personal.  Una persona frustrada sin sueños propios no es buen ejemplo ni buena vibra para quienes lo rodean. Los hijos no necesitan un padre o madre victima sacrificado y triste. Necesitan un ejemplo de una persona responsable y feliz. Quizás ese adulto no pueda brindar todos los gustos y todo el tiempo que necesitas, pero ten por seguro que estará ahí para ti cuando lo necesites.

Otra cosa, los padres no son adivinos, aunque quisieran no pueden conocer todo de ti: tus miedos, lo que no te gusta de ellos, lo que te gustaría que mejoraran o si necesitas un apapacho. Toma la iniciativa, provoca la comunicación. Si quieres un abrazo porque no lo das tú. Quizás ellos también lo necesitan y no se atreve a abacorarte. Si quieres saber pues pregunta. Si no entiendes muchas cosas pues dialoga con ellos y aclara tus dudas.  Si no te atreves a hablar pues escríbeles. Muchas veces con tus actitudes de víctima y de  menosprecio e indiferencia o con tus enojos por todo eres quien provocas un distanciamiento sin querer.

A eso le añadimos que en muchas ocasiones son ellos quienes sufren tu mala cara y actitud retraída en las actividades familiares y luego ven como con tus amiguitos eres una persona completamente diferente, feliz, abierto, tolerante, relajado y con una lealtad hacia ellos envidiable. En la adolescencia no solo tú adoleces, también tus padres.  Ellos pierden a su niño para recibir a ese nuevo joven al que tienen que conocer nuevamente y re-conectarse.

No importa como este compuesta tu familia; madre o padre soltero, madre y padrastro, padre y madrastra, con hermanos o sin hermanos, es la que tienes, la que te tocó, disfruta de ella lo que obtienes, aprende de ella lo bueno y no repitas en tu futuro lo malo. Recuerda que tú también construirás tu familia y ellos tendrán que conformase con verte cuando tú tengas tiempo.

Cada individuo lleva una carga emocional de sus vivencias del pasado, su niñez, los errores y malas decisiones, decepciones, traiciones y más. Y tus padres no son la excepción.  Si tú a tu corta edad ya has probado momentos amargos imagina ellos que te doblan los años. Que la juventud no endurezca tu corazón y llene de apatía tu vida familiar.  Piénsalo dos veces antes de juzgar a tus padres y enfócate en valorar los buenos momentos, sean muchos o sean pocos, al final de todo, la vida es muy efímera y muchas veces cuando logramos entender el porqué de las cosas y comenzamos a reconocer todo lo que tu madre/padre hizo por ti ya no hay tiempo para agradecer.

 

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